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La poseo todavía. Es una copia anónima, que alguna
vez alguien me entregó. Por su mal estado, es
sin duda fotocopia,
de fotocopia, de fotocopia. Se modificaron la
mayoría de los conceptos. Pero la idea original
no me pertenece.
UN OFICIO COMO TANTOS.
NO TIENEN UN NOMBRE ESPECÍFICO.
Se les llama 'ENTRENADOR', 'MISTER',
'PROFE', 'MAESTRO', o simplemente 'DIRECTOR TÉCNICO',
y no se descubrió -todavía- el camino que conduzca
al éxito.
NO SE PUEDE IMITAR A OTRO, pues
parece existir un sutil secreto de personalidad,
que hace que lo que para uno resulta espectacular,
para otro sea intrascendente.
NO PUEDE PLAGIARSE EL ÉXITO,
pues nadie sabe realmente en qué consiste.
Los que lo tuvieron representan a todos los segmentos:
los hay jóvenes y viejos; capaces y mediocres;
duros y blandos; alegres y amargados; pacientes
y fastidiosos; agradables y antipáticos; locuaces
e introvertidos; profesionales y profanos; fuertes
y débiles; expertos e inexpertos; audaces y temerosos;
astutos e inocentes; renombrados e ignotos; leales
e inescrupulosos; humildes y soberbios; calculadores
y espontáneos; fríos y sensibles; etcéteras y
etcéteras.
SÓLO LOS UNE UNA CONSTANTE...REPRESENTAN
UNA MINORÍA.
NO PUEDE NADIE COPIARSE A SÍ
MISMO, pues aún sin cambiar de equipo y con los
mismos jugadores, al éxito más altisonante, puede
seguirle el fracaso más estruendoso.
NO EXISTE UNA RECETA. Muchos
son perseverantes, unos más que otros, pero sólo
la dedicación no es suficiente.
NO SE PUEDEN GARANTIZAR RESULTADOS.
Todos quieren ganar, sólo que algunos con mayor
intensidad, pero esto tampoco alcanza la mayoría
de las veces.
NO HAY SEGURIDAD LABORAL. Los
que pierden, casi siempre son despedidos, Se les
quitan los honores cuál si fueran las jinetas
despojadas a un militar traidor, y se les cuestiona
por tozudez, la búsqueda infructuosa de los mismos
objetivos por los cuales se los contrató, o por
inconstantes si cambiaron sin darse tiempo suficiente
para encontrar los resultados. Incluso el ganar,
a menudo no es suficiente. Porque también se despide
al que gana, o se espera pacientemente el momento
oportuno para poder hacerlo.
ESTÁN SIEMPRE AL DESCUBIERTO.
Son juzgados por hinchas, dirigentes,
periodistas, jugadores y hasta por sus pares.
Lo grave es que muchas de esas personas no están
calificadas para hacerlo.
No tienen vida privada, y ni
siquiera -como la mayoría de las personas- pueden
descansar el fin de semana. Hacen vida de nómades
y descuidan a sus familias. Viajan sin cesar,
aunque sólo conozcan en detalle hoteles, aeropuertos
y estadios.
Se registran sus triunfos, pero
las derrotas pesan más. Tres victorias seguidas,
pocas veces alcanzan para merecer una nota periodística
o para que la hinchada coree su nombre; pero tres
derrotas en un mes son sinónimo de despido.
Un par de cambios oportunos que
lleven al triunfo, jamás tendrán la misma repercusión
en los diarios, o la televisión, que el primer
plano del jugador que sale disconforme con su
relevo.
NO TIENEN DONDE ESCONDERSE.
Deben dar la cara cualquiera fuere
el resultado. Y nunca lograrán satisfacer a todos
los jugadores, dirigentes y simpatizantes.
Generalmente tampoco se encuentran
satisfechos con ellos mismos, y cuando lo logran
aparece un próximo compromiso que los mantendrá
ocupados y ajenos a la gloria.
Si ganan una vez, aumentan su
obligación de triunfar en el próximo encuentro.
Si pierden, sucederá lo mismo.
Preparan victorias, y sufren
derrotas. En los éxitos no suben al podio con
los jugadores. En los fracasos los espera una
multitud...pero para insultarlos.
Los periodistas les exigirán
respuestas y los consultarán a toda hora mientras
estén vigentes, y los sumirán en el más espantoso
de los ostracismos, cuando no tengan equipo.
NO TIENEN ESCAPATORIA.
Desempeñan una profesión estresante,
difícil, poco reconocida, solitaria y cambiante.
Llegan al club como 'los mejores', pero -en la
mayoría de los casos- se van como 'los peores'.
En ese instante son desplazados, subestimados,
ridiculizados y hasta agredidos.
Y pese a todo ello, siguen dispuestos
a perfeccionarse, ilusionarse e intentarlo. Sienten
la profunda vocación de dirigir y entregar a los
jugadores sus conocimientos porque:
aman lo que hacen, y aunque sólo haya paz en sus
hogares cuando no dirigen, desean intensamente
conducir a un plantel. Por ello sueña con el partido
perfecto, el equipo ideal y la vuelta olímpica
en andas de su gente...AUNQUE TODAVÍA NO HAYAN
CONSEGUIDO TRABAJO.
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